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DOS LENGUAS NO ENCAJAN EN UNA MISMA BOCA


Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

Mat 5:37 (RVR 1960)


Un personaje muy florido de la edad media fue sin duda, el célebre emperador Federico II nieto, del conocido Federico Barbarroja, fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico desde el año 1220 (d.c.). Fue muy conocido por las enconadas contiendas que sostenía con el papado de Roma por el control del panorama geopolítico de la época. Algunos lo han considerado como un proto-reformador de la relación estado-iglesia. Su contienda se centraba en cuestionantes interesantes que quisiera traerte a reflexión. Veamos una carta que este emperador escribe a las autoridades eclesiásticas de la época:


Carta de Federico II a Inocencio III


“ Un papado materialista, una Iglesia «temporal», era una cosa contraria a la razón y a la naturaleza. Se aferran la lanza en lugar del báculo... uno se autodenomina duque, otro margrave, y otro conde. Uno de ellos organiza falanges, otro cohortes, y otro incita a los hombres a hacer la guerra... Así son hoy los pastores de Israel: no son sacerdotes de la Iglesia de Cristo, sino lobos rapaces, bestias salvajes que devoran al pueblo cristiano”.

Veamos lo que escribía Inocencio a Federico:


«¿Cuánto durará este galimatías?» Era «una bestia colmada de palabras blasfemas... con los pies de un oso, la boca de un león enfurecido, el resto del cuerpo con la forma de una pantera... inventor de mentiras, ignorante de la modestia, inmune al sonrojo de la vergüenza... un lobo con piel de oveja... un escorpión con una picadura en la cola... un dragón formado para engañarnos... el destructor de la Tierra». Deseaba convertir en desierto al mundo entero y se regocijaba cuando lo llamaban «Anticristo». Negaba la fe, y su objetivo era destruir la doctrina cristiana. Era «maestro de la crueldad... corruptor del mundo entero... una serpiente venenosa... la cuarta bestia del Libro de Daniel, con los dientes de hierro y las uñas de bronce».

Paul Jhonson, Historia de la iglesia.


Te traigo esta porción de la historia, que bien se pudo haber escrito de ti y de mi. Al final, una cuestionante de Federico era la “INCONGRUENCIA” entre lo que la iglesia debía hacer y lo que estaba haciendo. Esto, parecido a lo que muchas veces hacemos nosotros, yo incluido. Debemos exhibir con nuestras acciones lo que predicamos con nuestras lengua. Cuidado si estamos cayendo en ese mal. Esto es transversal al credo que tengas aun no tengas ninguno. La coherencia debe ser elemental en todo lo hagamos, eso honra a Dios.


“Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra”.

Tito 1:16

Seamos coherentes!

Dios te bendiga.

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